El consumidor y su importancia en todos los procesos comerciales

Un consumidor a nivel comercial es aquel entendido como un individuo u organización que adquiere una serie de productos dentro de un mercado comercial, incentivado por una necesidad o deseo personal. El consumidor demanda bienes o servicios en cualquier campo comercial, los cuales son capaces de adquirir a través de un intercambio monetario entre el proveedor y  dicho consumidor. Posee varios silogismos dentro del mundo empresarial, sin embargo, su definición principal está orientada hacia la adquisición de productos, bienes o servicios que tienen como destino final su consumo, de este modo, la persona es tratada como consumidor dentro del marco global de mercado económico.

El consumidor siempre es el objetivo final de las estrategias de mercadeo, pero nunca es perdido de vista desde la producción de cualquier producto hasta que éste llega a sus manos. Esas estrategias para el consumidor están orientadas hacia la incentivación de la persona de modo que se estimule para la compra de un  producto ofrecido por una empresa, logrando esto a través del estudio del comportamiento, gustos y necesidades de los consumidores del mercado que obviamente varían en cada ciudad o región dentro de un mismo país y de manera internacional. De manera que la empresa debe contar con buenas estrategias de mercadeo y sondeo de sus consumidores.

Los consumidores poseen diversos derechos y deberes regidos bajo legislaciones establecidas, las cuales varían dependiendo del país observado, por ello las empresas no pueden estar ajenas a esta realidad y deben ajustarse a dichas leyes para complacer a su mercado de consumo.

El consumidor es entendido bajo un modelo activo en el mercado, donde no puede confundirse como un objeto pasivo que sólo espera la oferta de productos para su posterior adquisición, sino que por el contrario éste posee capacidad dinámica dentro del marcado, siendo capaz de incidir en los modelos de ventas, oferta de productos y esquemas estructurales de la empresa. Inevitablemente la empresa y su dinámica es definida por el comportamiento del consumidor, así que para mantenerse en el estándar de consumo y estar en la mira de los consumidores las empresas deben innovar constantemente y actualizar sus productos a fin de estimular y sostener el consumo de su producción.

Dentro del esquema comercial, lo importante para la empresa, productor o comerciante no es la venta inmediata del producto, sino la regularización y compra continua (es decir la venta sostenida en periodos largos) de dicho producto a través del tiempo, es decir, el comerciante siempre empleará sus estrategias en pro de la fidelización de los clientes para con su negocio, donde ellos comprarán regularmente un producto determinado manteniendo la competitividad y la productividad de la empresa. De lo anterior se deduce la relación estrecha entre el concepto de cliente y consumidor.

Se entiende por cliente el individuo que adquiere un producto a través de la acción de compra de forma regular en un lapso de tiempo marcado por sus necesidades, mientras que el consumidor posee un carácter más general al cual no se le realiza un estudio de frecuencia en la adquisición de productos sino de sus conductas de consumo.

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